Cristian Javier Sotomayor
Poeta recién llegado
En brazos del pecado mi alma se cubría
delirante bajo el vasto cielo de la noche
siniestro cielo que alucinaba mis miedos
en la absoluta soledad del silencio.
Sobre el pastizal tálamo de las pasiones
esmeralda de esperanza solo efímera
yacía rendido mi cuerpo ante la muerte
que lo despojo de su pecadora vida.
Viejos fantasmas de un sombrío pasado
acudían devotos ante el fúnebre escenario
y su procesión de calvario era confesada
en tenues conjuros que turbaban el aire.
Impávida la luna contemplaba mi duelo
hechizando la noche de religiosos misterios;
reservada historiadora de espíritus solitarios
tan lívida emperatriz de tinieblas y silencio.
así la demoniaca romería de almas en pena
se delataba cercana en el graznar del cuervo
y encendían en mi temor sus raídos flagelos
jurando consagrar mí castigo en el infierno.
Rezaba con fe mi ánima a la celadora muerte
por piedad en su señorial manto la cobije
se le permita escribir en el granito del secreto
en el gélido abismo donde mora el olvido.
El silencio sepulcral daba firme testimonio
la partida de mi ser de este mundo de dolor
quizá en la cornisa del infinito abismo
encuentre el perdón para sus pecados.
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