Sarah Valentina
Poeta que considera el portal su segunda casa
Desplegué canciones en honor a tus silencios
haciendo recorrer mis palabras por tu cielo;
busqué tus pasos en la ironía de mis mañanas,
cobijé destierros, sucumbí a mis miedos.
haciendo recorrer mis palabras por tu cielo;
busqué tus pasos en la ironía de mis mañanas,
cobijé destierros, sucumbí a mis miedos.
Cercené mis huellas
abdiqué a mis reinos.
Fui la paz en mil torrentes de quimeras
que maltrataban los altares de tus sueños.
Salté la barrera del perdón y mutilé mi orgullo
en el intento de irradiar tu voz de primaveras.
que maltrataban los altares de tus sueños.
Salté la barrera del perdón y mutilé mi orgullo
en el intento de irradiar tu voz de primaveras.
Me venció el dolor
malvendí mis tiempos.
Te sentí, te lloré, inventé una excusa y proferí consejos;
convencí a mi Dios de tatuarte en mis recuerdos.
convencí a mi Dios de tatuarte en mis recuerdos.
Fui la calma entre la brisa que llegaba hasta tus ojos
renegando del adiós que me sembrabas en el alma.
renegando del adiós que me sembrabas en el alma.
Me ganó la vida
mancillé mis versos.
¿Acaso podía luchar contra el infierno de tus dudas?
¿Era posible acaso transgredir la ley del universo?
¿Era posible acaso transgredir la ley del universo?
Al final nada valió
al final nada fue cierto
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