viento-azul
Poeta que considera el portal su segunda casa
Te acuestas a mi lado
como las hojas en otoño,
blandiendo un suspiro
que muere de calma
en tibio bostezo.
Tiemblas en curvas
de reposo felino
tras otro día depredado.
Hueles a mujer y a deseo,
irradiando ese calor
que provoca al alma,
y me rompe el cansancio en latidos,
hijos del placer y de la alquimia.
Hueles a mujer,
a noche prohibida,
a pan recién nacido,
a océano caliente.
El diablo azuza las corrientes
de mis cauces de sangre.
Te necesito tanto
que se me olvida que te quiero.
Pero rescatando a mi piel de indecisiones
se apoya tu espalda en mi pecho,
y me entregas el sí de tus ganas
en una canción de miel y fruta,
que huele como nunca a mujer.
Y te beso rozando un abrazo.
Llegando a ti desde ti.
Invirtiendo el universo
en las fuerzas que detienen el tiempo,
para soñar entre vapores consumados,
que ahora caben las ganas de dormir
sobre estas sábanas cansadas,
especiadas de mujer.
como las hojas en otoño,
blandiendo un suspiro
que muere de calma
en tibio bostezo.
Tiemblas en curvas
de reposo felino
tras otro día depredado.
Hueles a mujer y a deseo,
irradiando ese calor
que provoca al alma,
y me rompe el cansancio en latidos,
hijos del placer y de la alquimia.
Hueles a mujer,
a noche prohibida,
a pan recién nacido,
a océano caliente.
El diablo azuza las corrientes
de mis cauces de sangre.
Te necesito tanto
que se me olvida que te quiero.
Pero rescatando a mi piel de indecisiones
se apoya tu espalda en mi pecho,
y me entregas el sí de tus ganas
en una canción de miel y fruta,
que huele como nunca a mujer.
Y te beso rozando un abrazo.
Llegando a ti desde ti.
Invirtiendo el universo
en las fuerzas que detienen el tiempo,
para soñar entre vapores consumados,
que ahora caben las ganas de dormir
sobre estas sábanas cansadas,
especiadas de mujer.