Te construyo en la bóveda de un sueño
que no quiere caerse de la altura
azul en la que habita,
veloz, como un orgasmo sucesivo
que te injerta la grúa de mis ganas.
Te elevo, poro a poro,
tan minuciosamente que pareces
hogar antes que casa,
o un árbol prematuro
que se asoma
en enero al balcón de primavera.
No es tarde. Nunca es tarde
en la piel de la tierra,
y aunque a veces,
se duerme en un barbecho o una helada,
después siempre despierta
azul, precoz, tan rápida,
que despega del suelo rumbo al hombre.
que no quiere caerse de la altura
azul en la que habita,
veloz, como un orgasmo sucesivo
que te injerta la grúa de mis ganas.
Te elevo, poro a poro,
tan minuciosamente que pareces
hogar antes que casa,
o un árbol prematuro
que se asoma
en enero al balcón de primavera.
No es tarde. Nunca es tarde
en la piel de la tierra,
y aunque a veces,
se duerme en un barbecho o una helada,
después siempre despierta
azul, precoz, tan rápida,
que despega del suelo rumbo al hombre.