edwinpaul
Poeta fiel al portal
Mi reina de cabellito corto dorado.
La noche que miré los ojos más lindos,
fue la misma que conocí su mirada tierna,
voz de su alma, me arrastraba a las estrellas...
cabellito corto dorado, bajo esa noche bella.
Gozaba su compañía, que me daba todo el día,
requiebros, piropos y hasta ternuras,
una mano tierna entre el sol y arena...
arrebatadora de suspiros y de mis prendas,
Conservo su imagen de niña buena,
esculpida en mi memoria, como mi reina,
llamarada de fuego que aún me quema...
es el calor de sus besos y su aroma de azucena.
Recuerdo su escote que me llegaba al alma,
la grieta de sus faldas, me mareaban,
sus muslos de sirena, sus mejillas en flor...
eran toda mi vida, era todo un amor.
Chimenea ardiente, testigo de tanto amor,
continúa desnuda en mi mente y en mi corazón,
piel blanca y sueve como la nieve que caía...
su belleza siempre un verso, nuestro amor esta poesía.
Veinte lineas te regalaré,
como te lo dije un día,
por siempre tuyo seré...
reina del alma mia.
Edwinpaul.
La noche que miré los ojos más lindos,
fue la misma que conocí su mirada tierna,
voz de su alma, me arrastraba a las estrellas...
cabellito corto dorado, bajo esa noche bella.
Gozaba su compañía, que me daba todo el día,
requiebros, piropos y hasta ternuras,
una mano tierna entre el sol y arena...
arrebatadora de suspiros y de mis prendas,
Conservo su imagen de niña buena,
esculpida en mi memoria, como mi reina,
llamarada de fuego que aún me quema...
es el calor de sus besos y su aroma de azucena.
Recuerdo su escote que me llegaba al alma,
la grieta de sus faldas, me mareaban,
sus muslos de sirena, sus mejillas en flor...
eran toda mi vida, era todo un amor.
Chimenea ardiente, testigo de tanto amor,
continúa desnuda en mi mente y en mi corazón,
piel blanca y sueve como la nieve que caía...
su belleza siempre un verso, nuestro amor esta poesía.
Veinte lineas te regalaré,
como te lo dije un día,
por siempre tuyo seré...
reina del alma mia.
Edwinpaul.
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