Marcelo Raúl
Poeta recién llegado
Como las estaciones
estaban ahí
la impaciencia,
el tiempo,
la lucha,
la esperanza.
Todo lo tuvimos
y lo dejamos pasar.
Convertimos la pasión
en amor civilizado,
la alegría encaramada
en auténtico desdén.
No aprendimos a lidiar con nuestra sombra.
Nos reímos de la parca
con descaro y sin mucha precisión.
Miramos por la ventanilla
el hambre,
la injusticia,
el dolor
y permitimos que se fuera la verdad de nuestro lado.
Nuestra última estación
fue la arrogancia.
¿Qué nos pasó?
¿Quién nos marcó el itinerario?
Ahora
que nuestro tren va a chocarse contra el muro
solo nos resta
sentarnos a esperar.
estaban ahí
la impaciencia,
el tiempo,
la lucha,
la esperanza.
Todo lo tuvimos
y lo dejamos pasar.
Convertimos la pasión
en amor civilizado,
la alegría encaramada
en auténtico desdén.
No aprendimos a lidiar con nuestra sombra.
Nos reímos de la parca
con descaro y sin mucha precisión.
Miramos por la ventanilla
el hambre,
la injusticia,
el dolor
y permitimos que se fuera la verdad de nuestro lado.
Nuestra última estación
fue la arrogancia.
¿Qué nos pasó?
¿Quién nos marcó el itinerario?
Ahora
que nuestro tren va a chocarse contra el muro
solo nos resta
sentarnos a esperar.