DEL PEDREGAL
Poeta fiel al portal
No tengo rostro,
me vi,
el cauce me devoró.
Hasta rodé por frascos
que contenían mi aliento,
abriendo zancos enteros;
estuve tibio, desolado
entre márgenes furiosos,
ante casquetes rojos
y suburbios transparentes,
sucio, aliviado,
pero sin rostro,
con la retina negra sobre pulgar.
Ahora, lo veo por todos los poros.
me vi,
el cauce me devoró.
Hasta rodé por frascos
que contenían mi aliento,
abriendo zancos enteros;
estuve tibio, desolado
entre márgenes furiosos,
ante casquetes rojos
y suburbios transparentes,
sucio, aliviado,
pero sin rostro,
con la retina negra sobre pulgar.
Ahora, lo veo por todos los poros.
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