David Martinez Vilches
Amigo de la Poesía Clásica
La fábula de Leda. Eugenio Cajés
No se resiste al cisne que rodea
con su plumaje pulcro, cristalino,
su cuerpo de mortal, tallado y fino,
mientras el ave, eufórica, aletea.
Y en un abrazo, Leda saborea
la dulzura del cuerpo masculino
del cisne, su blancura, flor de lino,
cuando su cuello, vívido, se arquea.
A la joven sumerge en su locura
con su postura recatada y grave
y con su bella y cándida figura.
Leda disfruta el tacto liso y suave,
y entrega su belleza y hermosura
al caprichoso dios trocado en ave.