kique
Poeta que considera el portal su segunda casa
QUE ALGUIEN ME REGALE UN LAGRIMA
¿ Cuánto más, tengo que llorar.?
¡ Que cese mi llanto!
Mis ojos están llenos de heridas,
resulta imposible
mantenerlos abiertos.
He derramado tantas lágrimas,
que si pudiera reunirlas,
haría brotar un vergel
en el más árido desierto.
Más, cuanta tristeza,
no consigo que valgan nada,
si acaso,
que otros sepan,
que no se agotan jamás.
¿ Cómo es posible,
que si salen de mis ojos,
no las alcance a ver,
pero si entran en mi boca,
conozca que amargan,
tanto o más que la hiel.?
¡ Que alguien me ayude.!
Siempre la misma respuesta:
“ hay que tener esperanza”.
¿ Si al menos supiera en qué.?
Vivo agarrado a la vida.
Vivo agarrado a una fe.
Por ello,
cada día que acaba,
es otro menos que se,
que se puede llorar de alegría.
¡ Lastima.!
Esas, tampoco las he visto
alguna vez.
Si existen,
que tengan más vida
que las que cruzan mi piel.
Así, cuando toquen el suelo,
conseguirán ponerse de pie.
¡ Que alguien …
Me regale una lagrima.
Quiero hacerla florecer.
Si un día,
se secara mi vida,
habré conseguido saber,
cuánto vale una lagrima
que nadie obligó a nacer.
Y, cual manantial o torrente,
inundará los corazones
de las cosas y las gentes,
que no pierden la esperanza,
en una sonrisa decente.
¿ Cuánto más, tengo que llorar.?
¡ Que cese mi llanto!
Mis ojos están llenos de heridas,
resulta imposible
mantenerlos abiertos.
He derramado tantas lágrimas,
que si pudiera reunirlas,
haría brotar un vergel
en el más árido desierto.
Más, cuanta tristeza,
no consigo que valgan nada,
si acaso,
que otros sepan,
que no se agotan jamás.
¿ Cómo es posible,
que si salen de mis ojos,
no las alcance a ver,
pero si entran en mi boca,
conozca que amargan,
tanto o más que la hiel.?
¡ Que alguien me ayude.!
Siempre la misma respuesta:
“ hay que tener esperanza”.
¿ Si al menos supiera en qué.?
Vivo agarrado a la vida.
Vivo agarrado a una fe.
Por ello,
cada día que acaba,
es otro menos que se,
que se puede llorar de alegría.
¡ Lastima.!
Esas, tampoco las he visto
alguna vez.
Si existen,
que tengan más vida
que las que cruzan mi piel.
Así, cuando toquen el suelo,
conseguirán ponerse de pie.
¡ Que alguien …
Me regale una lagrima.
Quiero hacerla florecer.
Si un día,
se secara mi vida,
habré conseguido saber,
cuánto vale una lagrima
que nadie obligó a nacer.
Y, cual manantial o torrente,
inundará los corazones
de las cosas y las gentes,
que no pierden la esperanza,
en una sonrisa decente.
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