Hector Alberto Villarruel
Poeta que considera el portal su segunda casa
DESAPARECIDOS
Sueño orgulloso que flota,
sin antídoto en la oscuridad,
exhalando el oxígeno puro del ocio
y el humo asfixiante de la memoria.
Puedo ver sin piedad esas habitaciones
y las imágenes de rostros desfigurados
por el horror y las torturas
infligidas a los llamados desaparecidos.
Aquellos que nunca más encontrarán tierra firme,
hijos perdidos bajo máscaras de viento
hundiéndolos bajo el océano,
llevando con ellos su vida, su alma y sus sueños.
Esta eterna mutilación de trajes uniformes,
todavía hoy viven, en abanicos de rostros inolvidables,
esperándo que vientos sin efemérides ni porvenir,
los condene la justicia en un rayo mortal y adiós.
Hector Alberto Villarruel.
Sueño orgulloso que flota,
sin antídoto en la oscuridad,
exhalando el oxígeno puro del ocio
y el humo asfixiante de la memoria.
Puedo ver sin piedad esas habitaciones
y las imágenes de rostros desfigurados
por el horror y las torturas
infligidas a los llamados desaparecidos.
Aquellos que nunca más encontrarán tierra firme,
hijos perdidos bajo máscaras de viento
hundiéndolos bajo el océano,
llevando con ellos su vida, su alma y sus sueños.
Esta eterna mutilación de trajes uniformes,
todavía hoy viven, en abanicos de rostros inolvidables,
esperándo que vientos sin efemérides ni porvenir,
los condene la justicia en un rayo mortal y adiós.
Hector Alberto Villarruel.