Nikita Kunzita
Poeta que considera el portal su segunda casa
Dentro de la cabina telefónica, inquieto y en espera de escuchar aquella voz al otro lado del teléfono, él pensaba: <<Contesta el maldito teléfono, antes de que me arrepienta. Ahora es el momento de gritarte lo que siento. Contesta, que desespero y los ánimos se evaporan
Quiero escuchar lo que tengas que decirme, cuando exclame esta verdad, aunque duela, aunque me taches de inmoral y desleal
Contesta, tengo que decirte que te amo aunque
no deba.>>
Pero al contestar ella, él cortó la llamada. Pasando su mano derecha por su cabello desordenado, sintió gran alivio por no revelar su secreto, ese loco amor que siente por la mujer de su hermano. Salió de la cabina y se dirigió al mismo bar, a seguir bebiendo en el nombre de ese amor imposible.
Pero al contestar ella, él cortó la llamada. Pasando su mano derecha por su cabello desordenado, sintió gran alivio por no revelar su secreto, ese loco amor que siente por la mujer de su hermano. Salió de la cabina y se dirigió al mismo bar, a seguir bebiendo en el nombre de ese amor imposible.