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Poeta que considera el portal su segunda casa
En la vida cotidiana
hay momentos que nos cambian,
sin mediar escollo
de cordialidad o indiferencia,
se brinca al odio
con inusitada frecuencia.
Es resultado
de ideas diferentes,
a veces nos hacen algo,
en otras solo lo sientes.
Es algo terrible
que como un diablo interno aparece,
siempre presto a influir
en cualquier momento
este sale a relucir.
Es también un monstruo
al que se da el tamaño que se desee,
se alimenta de falsas ideas
de quejas y supuestos,
y en la aberración
nubla la mente con rabia
la llena de autocompasión.
Es algo muy interno
presente en cada quien,
algunos lo manejan
no permiten su llegada
así les va muy bien.
Con razón o sin ella
otros no pueden con él,
aflora al primer instante
y los conquista la hiel.
Es difícil de evadir
se nutre de nuestro orgullo
se encaja muy profundo,
el perdón y tolerancia sus enemigos
envidia, corazón y mente su territorio mas fecundo.
Quien no perdona
sin darse cuenta se aísla,
nunca puede olvidar
dedica su tiempo a odiar
su vida deja de gozar.
Es el resentimiento,
este sentimiento tan lacerante,
al que no debemos permitir ser habitante
y expulsarlo al mismo instante.