pablo barattini
Poeta asiduo al portal
Vuelan inconclusas las ideas
y una suerte de temblor en la palabra
reúne los miedos y las sombras
en la esquina más absurda y subterránea.
Canta la espesura de la noche
atiza recuerdos invocados,
una mano ausente que nos mira
desde el reflejo oscuro de los charcos,
no quedan runas en los cerros
que nos hablen del último mohicano
todo tiene una arista que no alcanza
que no es suficiente en este caso.
Vamos, la noche me decía
y yo sin miedo contestaba,
vamos hasta el fondo de tus ojos
hasta la raíz profunda del ocaso,
nunca sabré si era cierto
la espera infinita de tus labios.
Más la noche cómplice y amiga
no tuvo piedad en mi fracaso.
Un aroma de sal, un viento largo
una silueta gris, un campanario
dibujan en la tela del invierno
y cubren el alma con su canto.
y una suerte de temblor en la palabra
reúne los miedos y las sombras
en la esquina más absurda y subterránea.
Canta la espesura de la noche
atiza recuerdos invocados,
una mano ausente que nos mira
desde el reflejo oscuro de los charcos,
no quedan runas en los cerros
que nos hablen del último mohicano
todo tiene una arista que no alcanza
que no es suficiente en este caso.
Vamos, la noche me decía
y yo sin miedo contestaba,
vamos hasta el fondo de tus ojos
hasta la raíz profunda del ocaso,
nunca sabré si era cierto
la espera infinita de tus labios.
Más la noche cómplice y amiga
no tuvo piedad en mi fracaso.
Un aroma de sal, un viento largo
una silueta gris, un campanario
dibujan en la tela del invierno
y cubren el alma con su canto.