Hector Alberto Villarruel
Poeta que considera el portal su segunda casa
MI DERRUMBE
Pronto oscureció mi noche estrellada,
feroz la tormenta arrasó mi vida,
cubierta mi alma por crueles heridas
me encontré caído,muy solo, sin nada.
Pobre alma mía, sola y atrapada,
no pudo siquiera emprender subida,
por cada intento hubo otra caída
y en cada caída más sola quedaba.
El tiempo al dolor transformó en verguenza,
al fin la verguenza se hizo costumbre,
hoy en día mi mente, esto, ya ni piensa.
Contempla impávida el propio derrumbe
porque al fin de todo, al tomar conciencia,
vemos que al pobre no hay luz que lo alumbre.
Hector Alberto Villarruel.
Pronto oscureció mi noche estrellada,
feroz la tormenta arrasó mi vida,
cubierta mi alma por crueles heridas
me encontré caído,muy solo, sin nada.
Pobre alma mía, sola y atrapada,
no pudo siquiera emprender subida,
por cada intento hubo otra caída
y en cada caída más sola quedaba.
El tiempo al dolor transformó en verguenza,
al fin la verguenza se hizo costumbre,
hoy en día mi mente, esto, ya ni piensa.
Contempla impávida el propio derrumbe
porque al fin de todo, al tomar conciencia,
vemos que al pobre no hay luz que lo alumbre.
Hector Alberto Villarruel.
Última edición: