Vevero
Poeta reconocida en el portal
En la grata sentencia que me ata
a esta dulce condena de pensarte,
de saberte angustiado meditando
qué hechizo contigo he usado.
Confieso, ante el público presente,
que de artes maliciosas he abusado:
del poder de mis dedos escribiendo
cada gesto, cada sentimiento silenciado;
la presión de mis labios en los tuyos
con cada beso que te he enviado.
Pero el peor de todos mis pecados
es temer la confesión que aquí te hago:
ya no creo que pueda despegarme,
alguna vez, de soñarte a mi lado.
a esta dulce condena de pensarte,
de saberte angustiado meditando
qué hechizo contigo he usado.
Confieso, ante el público presente,
que de artes maliciosas he abusado:
del poder de mis dedos escribiendo
cada gesto, cada sentimiento silenciado;
la presión de mis labios en los tuyos
con cada beso que te he enviado.
Pero el peor de todos mis pecados
es temer la confesión que aquí te hago:
ya no creo que pueda despegarme,
alguna vez, de soñarte a mi lado.
Última edición: