Sexeando

Francisco Lechuga Mejia

Poeta que no puede vivir sin el portal
de todas las veces que hicimos el amor,
me quedo con aquella que lo hicimos
cuando el interés no era tanto,
aquella con las manos frías,
con los labios perfumados
y salados por la cena,
aquella en la que los besos,
el ritmo y el sudor
apenas fueron suficientes
para darle cause al trance,

de todas las noches que hicimos el amor,
con o sin imaginación de fuego, me quedo
con aquella en la que el amor fue una palabra
apenas musitada como rezo, aquella en la que
los peritos del cariño,
los estudiosos del respeto,
los tristes y desconocidos,
y todos los vecinos en su desesperación al intuir
lo que hacíamos nos gritaron; basta de silencio,
y la noche no durmió
por los maullidos de las gatas enceladas
que intentaron despertar antes de tiempo a la aurora,

me quedo, amor, con aquella vez
en la que nos espiaban los luceros apuntando
es su memoria cada movimiento,
aquella en la que los corazones clandestinos
dibujados en las libretas de las colegialas suspiraron,
aquella en la que al hacerlo aún con desgano
abrimos el portón del infierno y del paraíso,
pero entendimos que al hacerlo con amor
lo que hay atrás de esas puertas, es mismo.

Due 9.4.11 en una tarde en la que la temperatura templada ha decidido no tomar el sol.

Sexeando.jpg
 
Última edición:
Sexeando

De todas las veces que hicimos el amor,
me quedo con aquella que lo hicimos
cuando el interés no era tanto,
aquella con las manos frías,
con los labios perfumados y
salados por la cena,
aquella en la que los besos,
el ritmo y
el sudor
apenas fueron suficientes
para darle cause al trance.

De todas las noches que hicimos el amor,
con o sin imaginación de fuego,
me quedo con aquella en la que el amor
fue una palabra apenas musitada como rezo,
aquella en la que los peritos del cariño,
los estudiosos del respeto,
los tristes y desconocidos y
todos los vecinos en su desesperación
nos gritaron basta de silencio y
la noche no durmió por los maullidos
de las gatas enceladas que intentaron
despertar antes de tiempo a la aurora.

Me quedo, amor, con aquella vez
en la que nos espiaban los luceros
apuntando es su memoria cada movimiento,
aquella en la que los clandestinos corazones
dibujados en las libretas de las colegialas suspiraron,
aquella en la que al hacerlo aún con desgano
abrimos el portón del infierno y del paraíso,
pero entendimos que al hacerlo con amor
lo que hay atrás de esas puertas, es mismo.


Gayo. 9.4.11 en una tarde en la que la temperatura templada ha decidido tomar el sol.

Nota. 1 hoy no hay mucho que decir.

.




Sr
Gayo
me quedo con ese cierre genial
que bonitos versos
qué pena que hoy no hay mucho que decir
Estrellas y un abrazo
Ana
 
Precioso poema, sincero con bellas imágenes. Me encató amigo. Mi sentida reputación poeta.
 
Yo si tengo que decir que te quedo estupendo,muy bien ilvanado y ademas precioso,
felicidades tu amiga Victoria.
 
Puies para no Haber mucho que decir hoy, usted dijo muchísimo en su lindo y bello poema.

Siempre un abrazo amigo super Gayo.


****************
 
Señor Gayo como siempre tienes esa originalidad que hacen que tus versos sean especiales... Aplausos y mas aplausos para esta maravillosa obra... Te mando un abrazo desde Argentina...
 
mmm
que romantico!!!!!
wowwww
gayito romanticón!!!
muy bien sr gayito,
me quedo con el sabor
de haberlo sentido a ese
ser tan amado, en esos momentos
intensos, de haberlo sentido tan
pero tan mío...Neny
 
Dios, que precioso poema, misterioso y triste, alegre y sexual.
Disculpa mi apatia ultimamente, veo que ultimamente todo termina en " ANDO"que es gerundio, y todo sigue pasandote por las tardes, me gusta tu sentido del humor.
Recibe amigo mis saludos mediterr...
 
Sexeando

De todas las veces que hicimos el amor,
me quedo con aquella que lo hicimos
cuando el interés no era tanto,
aquella con las manos frías,
con los labios perfumados y
salados por la cena,
aquella en la que los besos,
el ritmo y
el sudor
apenas fueron suficientes
para darle cause al trance.

De todas las noches que hicimos el amor,
con o sin imaginación de fuego,
me quedo con aquella en la que el amor
fue una palabra apenas musitada como rezo,
aquella en la que los peritos del cariño,
los estudiosos del respeto,
los tristes y desconocidos y
todos los vecinos en su desesperación
nos gritaron basta de silencio y
la noche no durmió por los maullidos
de las gatas enceladas que intentaron
despertar antes de tiempo a la aurora.

Me quedo, amor, con aquella vez
en la que nos espiaban los luceros
apuntando es su memoria cada movimiento,
aquella en la que los clandestinos corazones
dibujados en las libretas de las colegialas suspiraron,
aquella en la que al hacerlo aún con desgano
abrimos el portón del infierno y del paraíso,
pero entendimos que al hacerlo con amor
lo que hay atrás de esas puertas, es mismo.


Gayo. 9.4.11 en una tarde en la que la temperatura templada ha decidido tomar el sol.

Nota. 1 hoy no hay mucho que decir.

.



Bello descenso amigo en el semblante del amor, un agasajo que se queda en los instantes de cuadrantes desvelados. lo he vivido con intensidad un a escultura que tiempo dado para el esbozo de esos instantes unicos donde el ropaje sexual se ace estructura vertical de esencias. abrazos de luzyabsenta.
 
Señor Gayo, alguien me hablo de usted
se expresó muy bien..... y me dije:
¿será cierta tanta belleza?
Ante mi pregunta y al leer este primer escrito
lamentablemente,
.
.
.
.

tengo que decirle:

ES USTED EXCELENTE POETA !!
jejeje
Le seguiré leyendo Señor,
Abrazos y besos a su corazoncito . Osa.
 
Si no hay nada que decir entonces esta: CENSURADO pues lo ha dicho todo con tus ineditas pinceladas.
Saludos y exitos....
 
Mire nomás!!!! si hoy no hay mucho que decir...qué tantas bellezas no dirá cuando haya algo que decir

QUé lujo es leerle. Gracias por compartir.
 
Genial mi amigo Gayo, me encanto. Saludos y estrellas. Besos con cariño.
 
Sexeando

De todas las veces que hicimos el amor,
me quedo con aquella que lo hicimos
cuando el interés no era tanto,
aquella con las manos frías,
con los labios perfumados y
salados por la cena,
aquella en la que los besos,
el ritmo y
el sudor
apenas fueron suficientes
para darle cause al trance.

De todas las noches que hicimos el amor,
con o sin imaginación de fuego,
me quedo con aquella en la que el amor
fue una palabra apenas musitada como rezo,
aquella en la que los peritos del cariño,
los estudiosos del respeto,
los tristes y desconocidos y
todos los vecinos en su desesperación
nos gritaron basta de silencio y
la noche no durmió por los maullidos
de las gatas enceladas que intentaron
despertar antes de tiempo a la aurora.

Me quedo, amor, con aquella vez
en la que nos espiaban los luceros
apuntando es su memoria cada movimiento,
aquella en la que los clandestinos corazones
dibujados en las libretas de las colegialas suspiraron,
aquella en la que al hacerlo aún con desgano
abrimos el portón del infierno y del paraíso,
pero entendimos que al hacerlo con amor
lo que hay atrás de esas puertas, es mismo.


Gayo. 9.4.11 en una tarde en la que la temperatura templada ha decidido tomar el sol.

Nota. 1 hoy no hay mucho que decir.

.



Hola
después de leerte,
un abracito no cae mal.
Saludos y estrellas
¡SONRIE
 
siempre coincidimos con Gallo en la parte más vulnerable del amor:
aquella en que se empeña que exista por cojones!

buena sincronía amigo

XCX
 
Sexeando

De todas las veces que hicimos el amor,
me quedo con aquella que lo hicimos
cuando el interés no era tanto,
aquella con las manos frías,
con los labios perfumados y
salados por la cena,
aquella en la que los besos,
el ritmo y
el sudor
apenas fueron suficientes
para darle cause al trance.

De todas las noches que hicimos el amor,
con o sin imaginación de fuego,
me quedo con aquella en la que el amor
fue una palabra apenas musitada como rezo,
aquella en la que los peritos del cariño,
los estudiosos del respeto,
los tristes y desconocidos y
todos los vecinos en su desesperación
nos gritaron basta de silencio y
la noche no durmió por los maullidos
de las gatas enceladas que intentaron
despertar antes de tiempo a la aurora.

Me quedo, amor, con aquella vez
en la que nos espiaban los luceros
apuntando es su memoria cada movimiento,
aquella en la que los clandestinos corazones
dibujados en las libretas de las colegialas suspiraron,
aquella en la que al hacerlo aún con desgano
abrimos el portón del infierno y del paraíso,
pero entendimos que al hacerlo con amor
lo que hay atrás de esas puertas, es mismo.


Gayo. 9.4.11 en una tarde en la que la temperatura templada ha decidido tomar el sol.

Nota. 1 hoy no hay mucho que decir.

.




De todas las veces, se guarda siempre la mejor y en tus magistrales versos lo dices de una manera que me deja un nudo en la garganta y unos suspiros que se vuelan de mi alma sin permiso.
Bellísimo poema.
Todas las estrellas y un fuerte abrazo.
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo (opcional) de nuestra comunidad.

♥ Hacer una donación
Atrás
Arriba