yiyo86
Poeta fiel al portal
Se enciende la luz, el fuego aun quema
el juego comienza, esa mano temblorosa vuelve a repartir
Las apuestas están casi secas
Y se vuelven a distinguir
La fe comienza hablar sobre dios y lo demás
la duda lo mira, no entiende
-retirada al mazo, sin cabeza, sin objeción-
La mentira se escabulle en un coctel de perversión
da su apuesta y pregunta;
¿Quiénes somos en realidad?
y la ignorancia quiso contestar:
¿y quién más? Somos yo, tú y los demás
-l a ironía comienza a reír sin poder terminar-
Juega tu suerte, te toca a ti
¿O tienes miedo a seguir?
Juega apúrate, pero sin fingir
las cartas marcadas están todas aquí
La piedad ha dejado su mano pasar,
para que algún rutilante aproveche el jugar
la avaricia insinúa compasión
y por dentro una gran mueca de traición
! Mirad que admirable valor!
El amor apuesta todo
y en segundos pierde hasta su corazón
! Ven aquí! nadie ganara
hoy el diablo rifa sus almas
por puros, drogas y algo de alcohol
El dolor solo siente el beso al final
Y el rencor solo se contiene
En el cuerpo del perdedor.
el juego comienza, esa mano temblorosa vuelve a repartir
Las apuestas están casi secas
Y se vuelven a distinguir
La fe comienza hablar sobre dios y lo demás
la duda lo mira, no entiende
-retirada al mazo, sin cabeza, sin objeción-
La mentira se escabulle en un coctel de perversión
da su apuesta y pregunta;
¿Quiénes somos en realidad?
y la ignorancia quiso contestar:
¿y quién más? Somos yo, tú y los demás
-l a ironía comienza a reír sin poder terminar-
Juega tu suerte, te toca a ti
¿O tienes miedo a seguir?
Juega apúrate, pero sin fingir
las cartas marcadas están todas aquí
La piedad ha dejado su mano pasar,
para que algún rutilante aproveche el jugar
la avaricia insinúa compasión
y por dentro una gran mueca de traición
! Mirad que admirable valor!
El amor apuesta todo
y en segundos pierde hasta su corazón
! Ven aquí! nadie ganara
hoy el diablo rifa sus almas
por puros, drogas y algo de alcohol
El dolor solo siente el beso al final
Y el rencor solo se contiene
En el cuerpo del perdedor.
Damián Midal
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