Jeison
Poeta fiel al portal
A menudo la búsqueda
de lo perfecto
conlleva a lo imperfecto
de la búsqueda.
Es así como entonces
los ojos son orejas
y las orejas dientes
peludos y sombreados.
Es así como entonces
el cuerpo deja al cuerpo
para ser del espíritu
y discurrir gimiendo
hacia los socavones
de pólvora y asfalto
en donde se sumergen
las posibilidades
del ser en tanto siendo.
Pero, oh, oh, despiadado;
oh margen insensible
de lacerantes vientres
que vomitan ombligos
en las aceras
y en los remansos fúnebres
de donde ya regresas;
oh, insensata y obscena
pared de músculos resquebrajados,
aquí viniste, ardiendo
a parir la morada
pulcritud de tus tetillas;
en qué sol, bajo qué
sombra deshabitada
escondiste los huesos
de la ilusión que amo,
aquí no existe ya
ni una sola vereda
de carne que no haya comido,
ni una sola pastilla
de piel que haya olvidado
morder,
arar, romper
desmoronar;
aquí todo me sabe
en su total medida
a germen hacinado.
de lo perfecto
conlleva a lo imperfecto
de la búsqueda.
Es así como entonces
los ojos son orejas
y las orejas dientes
peludos y sombreados.
Es así como entonces
el cuerpo deja al cuerpo
para ser del espíritu
y discurrir gimiendo
hacia los socavones
de pólvora y asfalto
en donde se sumergen
las posibilidades
del ser en tanto siendo.
Pero, oh, oh, despiadado;
oh margen insensible
de lacerantes vientres
que vomitan ombligos
en las aceras
y en los remansos fúnebres
de donde ya regresas;
oh, insensata y obscena
pared de músculos resquebrajados,
aquí viniste, ardiendo
a parir la morada
pulcritud de tus tetillas;
en qué sol, bajo qué
sombra deshabitada
escondiste los huesos
de la ilusión que amo,
aquí no existe ya
ni una sola vereda
de carne que no haya comido,
ni una sola pastilla
de piel que haya olvidado
morder,
arar, romper
desmoronar;
aquí todo me sabe
en su total medida
a germen hacinado.
Jeison Villalba