Ya no te extraño
¡No entiendo la causa!
Ahora ni te llamo
pues simplemente ¡Te quiero!
Nos tenemos muy adentro
no importa el tiempo ni espacio,
nos queremos tanto...
¡Pero yo si te extraño!
Al darme cuenta de mi sentir
experimenté pánico.
Me quise reír
para disfrazar el temblor,
pero solo conseguí
sentir mayor amor.
Eso me pasa a mi...
No quería reconocer
el temblor de mi voz
cuando tu nombre pronuncio.
Tomé la guitarra
y subí al estrado.
Ante ojos extrañados
desgarré antiguas emociones
que aguardaban tu anuencia.
Escuchar una guitarra
es más que las palabras,
el madero tiene la esencia
del corazón que ama.
Solo pude rasgar,
repetir en acordes
lo que clamaba mi alma:
No se puede callar cuando se ama.
Dejaremos al alma, libre
para que se pueda expresar,
no sea como una flor
a la que se la niega el agua
Todo sea por el amar.
Rosario - César
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