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Te Quiero Verde

Susana Lorente

Poeta recién llegado
Tus dedos marcaban el compás del
universo de tuétanos enlazándose por el mar,

como si enlazarse a lo imposible trataran.

Una luz ensoñadora de aguas
y ríos turbulentos, y febriles de sosiego,
donde el crepúsculo en la ventana
rubrica las notas del olvido.

Dioses y adioses, enaltecidos por el
clamor del fuego salvaje y gris, profanado
en la huella silenciosa de la playa.

Amor de las mil bestias que te blanden
en un torbellino de ojos y sueños,
intentando llegar al desierto
para probar la sal de tus venas.

Te imploro: no renuncies a mi deseo,
al cuerpo de oro de un tiempo ignoto y profundo
en las sendas más estrechas y elocuentes
de tu verde vida.

¿Por qué la lluvia cae de esa manera?,
¿por qué si me hallaste y yo escuché tu canto,
tengo que disculparme por querer ser del mundo
un jazmín de voces fuera de este efímero frasco?.

Historia de mi amor parsimonioso,
como esperando su turno
desesperadamente entre una ilusión inaudita.

Sube, sube como un rey que permanece
sin conservar nada para las alturas,
sube absurdo, en una soledad incomprensible,
dueño de un reino inexistente que renuncie a la libertad.

Susana Lorente
 
Tus dedos marcaban el compás del
universo de tuétanos enlazándose por el mar,

como si enlazarse a lo imposible trataran.

Una luz ensoñadora de aguas
y ríos turbulentos, y febriles de sosiego,
donde el crepúsculo en la ventana
rubrica las notas del olvido.

Dioses y adioses, enaltecidos por el
clamor del fuego salvaje y gris, profanado
en la huella silenciosa de la playa.

Amor de las mil bestias que te blanden
en un torbellino de ojos y sueños,
intentando llegar al desierto
para probar la sal de tus venas.

Te imploro: no renuncies a mi deseo,
al cuerpo de oro de un tiempo ignoto y profundo
en las sendas más estrechas y elocuentes
de tu verde vida.

¿Por qué la lluvia cae de esa manera?,
¿por qué si me hallaste y yo escuché tu canto,
tengo que disculparme por querer ser del mundo
un jazmín de voces fuera de este efímero frasco?.

Historia de mi amor parsimonioso,
como esperando su turno
desesperadamente entre una ilusión inaudita.

Sube, sube como un rey que permanece
sin conservar nada para las alturas,
sube absurdo, en una soledad incomprensible,
dueño de un reino inexistente que renuncie a la libertad.

Susana Lorente


Me gusta mucho, tu poema está lleno de amor intenso.
Abrazos y mi admiración para ti.
 
Tus dedos marcaban el compás del
universo de tuétanos enlazándose por el mar,

como si enlazarse a lo imposible trataran.

Una luz ensoñadora de aguas
y ríos turbulentos, y febriles de sosiego,
donde el crepúsculo en la ventana
rubrica las notas del olvido.

Dioses y adioses, enaltecidos por el
clamor del fuego salvaje y gris, profanado
en la huella silenciosa de la playa.

Amor de las mil bestias que te blanden
en un torbellino de ojos y sueños,
intentando llegar al desierto
para probar la sal de tus venas.

Te imploro: no renuncies a mi deseo,
al cuerpo de oro de un tiempo ignoto y profundo
en las sendas más estrechas y elocuentes
de tu verde vida.

¿Por qué la lluvia cae de esa manera?,
¿por qué si me hallaste y yo escuché tu canto,
tengo que disculparme por querer ser del mundo
un jazmín de voces fuera de este efímero frasco?.

Historia de mi amor parsimonioso,
como esperando su turno
desesperadamente entre una ilusión inaudita.

Sube, sube como un rey que permanece
sin conservar nada para las alturas,
sube absurdo, en una soledad incomprensible,
dueño de un reino inexistente que renuncie a la libertad.

Susana Lorente


Placer intenso, un anido de imagenes que en ese turno de destelos se ha mirada. Y te detienes poco a poco, y sugieres limpisimas esencias que van congratulando la observacion de la dulzura, un destello de sndalo para que la imagen humeda sea luz, siempre luz genuflesada e indicadora de ese espacio donde rezan los cuidados del alma.
Especial poema qe deleita a la mirada. besos de luzyabsenta
 
Tus dedos marcaban el compás del
universo de tuétanos enlazándose por el mar,

como si enlazarse a lo imposible trataran.

Una luz ensoñadora de aguas
y ríos turbulentos, y febriles de sosiego,
donde el crepúsculo en la ventana
rubrica las notas del olvido.

Dioses y adioses, enaltecidos por el
clamor del fuego salvaje y gris, profanado
en la huella silenciosa de la playa.

Amor de las mil bestias que te blanden
en un torbellino de ojos y sueños,
intentando llegar al desierto
para probar la sal de tus venas.

Te imploro: no renuncies a mi deseo,
al cuerpo de oro de un tiempo ignoto y profundo
en las sendas más estrechas y elocuentes
de tu verde vida.

¿Por qué la lluvia cae de esa manera?,
¿por qué si me hallaste y yo escuché tu canto,
tengo que disculparme por querer ser del mundo
un jazmín de voces fuera de este efímero frasco?.

Historia de mi amor parsimonioso,
como esperando su turno
desesperadamente entre una ilusión inaudita.

Sube, sube como un rey que permanece
sin conservar nada para las alturas,
sube absurdo, en una soledad incomprensible,
dueño de un reino inexistente que renuncie a la libertad.

Susana Lorente

Verde como un leño que sufre al arder. Estrellas
COLORIDO MOMENTO
 

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