Ariadne
Poeta fiel al portal
El Navegante
Por las aguas de los mares,
ronda un navegante
que enamorado de su odisea
noche y día no la deja.
¡Oye, navegante!
olvida ya a tu amada
que ella ya está lejos,
pero aún cerca de tu alma.
Ten cuidado, navegante,
que por estos mares, nadie sabe,
pero cuentan los legendarios,
que sirenas a marineros cazan,
y con sus cantos a ellos enamoran,
dejándolos solos
muy lejos de su tierra.
Espera, navegante,
no recuerdadas, aquella noche,
aquella carta, con una rosa blanca
que a ambas te la llevaste
y en un cofre las guardaste...
pero, ¿quién te las dio?,
¿acaso fue tu amada?
Alguna noche volviste.
a reecontrarte con ella
y qué algarabía nació
en los corazones de ambos.