irian
Poeta recién llegado
Hay un sueño de ojos cafés,
que a veces es vívido, pero a veces se torna tristemente borroso.
Hay un sueño de labios carnosos que parece sonreirme,
pero a veces se pierde en la niebla, refundido entre el eco de pasos cansados por cadenas,
esas que arrastran mi existencia a un lúgubre pozo de amnesia.
Hay un sueño de piel morena en el que encuentro refugio,
y me siento a salvo del peligro de todos los días, miedos de niña
que se esparcen en la nada cada vez que por esa piel me veo rodeada;
pero a veces el gélido encanto de sus fantasmas, de su calor me apartan,
y me convierten en mis propios miedos, protagonizando mi próxima pesadilla.
Hay un sueño de alegres canciones,
de entonaciones y versos que se roban mis suspiros;
pero son silenciados por los gritos del absurdo, vociferaciones insulsas
que terminan por apagar su voz, para transformarla en temerarios rugidos,
esos con los que despierto y me siento nuevamente desposeída de toda esencia.
Hay un sueño que no quiero perder,
hay un sueño del que no quiero despertar, pues es cuando abro los ojos
que todo se tiñe de negro, y entonces me doy cuenta de que lentamente te pierdo,
Mi sueño, quédate conmigo, ayudame a apaciguar mi propia ira, encontrar de mi ser la conciencia, el propósio, el aliño para hacer de ti, una eterna maravilla........
que a veces es vívido, pero a veces se torna tristemente borroso.
Hay un sueño de labios carnosos que parece sonreirme,
pero a veces se pierde en la niebla, refundido entre el eco de pasos cansados por cadenas,
esas que arrastran mi existencia a un lúgubre pozo de amnesia.
Hay un sueño de piel morena en el que encuentro refugio,
y me siento a salvo del peligro de todos los días, miedos de niña
que se esparcen en la nada cada vez que por esa piel me veo rodeada;
pero a veces el gélido encanto de sus fantasmas, de su calor me apartan,
y me convierten en mis propios miedos, protagonizando mi próxima pesadilla.
Hay un sueño de alegres canciones,
de entonaciones y versos que se roban mis suspiros;
pero son silenciados por los gritos del absurdo, vociferaciones insulsas
que terminan por apagar su voz, para transformarla en temerarios rugidos,
esos con los que despierto y me siento nuevamente desposeída de toda esencia.
Hay un sueño que no quiero perder,
hay un sueño del que no quiero despertar, pues es cuando abro los ojos
que todo se tiñe de negro, y entonces me doy cuenta de que lentamente te pierdo,
Mi sueño, quédate conmigo, ayudame a apaciguar mi propia ira, encontrar de mi ser la conciencia, el propósio, el aliño para hacer de ti, una eterna maravilla........
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