LUZYABSENTA
Poeta que no puede vivir sin el portal
SILENCIO DE BURBUJAS MUDAS
Impregno el devenir de mis olas con un abrigo de hálito dulce para que la espuma se sienta cítara entre el ritmo agasajado de violines y tubas de viento…; se reproducen dulzores, se extasiará el audaz nenúfar: sabio ligamento de floras inquietas y silenciosas que en oraciones se convierte en recitaciones para que los estanques sean un duelo afanoso de surtidores.
¿Qué se puede encontrar en el silencio?
Una quietud que embriaga a la sala y la llena de sombras y siluetas que se miman para participar con una túnica de incienso, velas y faros de estela.
En ese instante el paladar breve canta en el velo de un jardín donde el exorcismo de las luces se hace materia de hilos en una pluma que, transparente, deja fluir su filigrana destilada; mesa, noche, mi óleo aprehendido en la mirada donde los lirios son impulso unánime para que la mariposa dibuje renglones agasajados. Una vitrina de arpegios donde el abandono se hunde sin disfraces.
¿Qué presagios envuelve el silencio?
Un crepúsculo que representa lo absurdo de la vida en arrabales y cuando el sentido se hace lágrimas de postración que recorren la boca cerrada.
Pero en el silencio hay alivio, convulsiones y estallidos donde consumarse al mantenerlo atrapado en el alma. Una crátera de descanso inasible.
(III)
Quiero en ese espacio acariciar con dádiva el ascua del cuerpo, envolverme en hoy, día de grietas soñadas que se prostituyen en el polvo amanecido de las pestañas; es tan temprano…, pero el tiempo demuestra que desde mi mirada la belleza se hace en ocasiones agónica, son horas perfiladas de dibujos, caricias para llegar al primer pie desnudo y comprender que la fría baldosa agasaja al bailarín destrozado.
Un viento femenino trae pergaminos silentes y sinceros que son serenidad sensible entre las sugerencias sosegadas; por ello mezclo mi lánguido tacto de amor entre tersuras. Es un día de homenajes para un recorrido de pasos que por instantes estremecen a la tristeza para ocupar el azar de los paraísos del narguillé.
Suenan las voces, partituras de madrigales que en San Giovanni se hicieron noche de reflejos cóncavos, pues el agua turquesa dejaba una palpitación de veinte veredas. Que este agasajo sea el conocimiento de mi puñado de canales, entre la Giudecca y cuando la luz es cristal de un Murano de igniciones. Abro pues esta boca reciente, arqueo mis cejas para que la mirada limpia de los ojos se descubra al entrar en La Fenice. Pues…
वहऔरमैंएकहीहवामेंसांसलेने
(luzyabsenta)
(I)
Impregno el devenir de mis olas con un abrigo de hálito dulce para que la espuma se sienta cítara entre el ritmo agasajado de violines y tubas de viento…; se reproducen dulzores, se extasiará el audaz nenúfar: sabio ligamento de floras inquietas y silenciosas que en oraciones se convierte en recitaciones para que los estanques sean un duelo afanoso de surtidores.
¿Qué se puede encontrar en el silencio?
Una quietud que embriaga a la sala y la llena de sombras y siluetas que se miman para participar con una túnica de incienso, velas y faros de estela.
(II)
En ese instante el paladar breve canta en el velo de un jardín donde el exorcismo de las luces se hace materia de hilos en una pluma que, transparente, deja fluir su filigrana destilada; mesa, noche, mi óleo aprehendido en la mirada donde los lirios son impulso unánime para que la mariposa dibuje renglones agasajados. Una vitrina de arpegios donde el abandono se hunde sin disfraces.
¿Qué presagios envuelve el silencio?
Un crepúsculo que representa lo absurdo de la vida en arrabales y cuando el sentido se hace lágrimas de postración que recorren la boca cerrada.
Pero en el silencio hay alivio, convulsiones y estallidos donde consumarse al mantenerlo atrapado en el alma. Una crátera de descanso inasible.
(III)
Quiero en ese espacio acariciar con dádiva el ascua del cuerpo, envolverme en hoy, día de grietas soñadas que se prostituyen en el polvo amanecido de las pestañas; es tan temprano…, pero el tiempo demuestra que desde mi mirada la belleza se hace en ocasiones agónica, son horas perfiladas de dibujos, caricias para llegar al primer pie desnudo y comprender que la fría baldosa agasaja al bailarín destrozado.
Un viento femenino trae pergaminos silentes y sinceros que son serenidad sensible entre las sugerencias sosegadas; por ello mezclo mi lánguido tacto de amor entre tersuras. Es un día de homenajes para un recorrido de pasos que por instantes estremecen a la tristeza para ocupar el azar de los paraísos del narguillé.
Suenan las voces, partituras de madrigales que en San Giovanni se hicieron noche de reflejos cóncavos, pues el agua turquesa dejaba una palpitación de veinte veredas. Que este agasajo sea el conocimiento de mi puñado de canales, entre la Giudecca y cuando la luz es cristal de un Murano de igniciones. Abro pues esta boca reciente, arqueo mis cejas para que la mirada limpia de los ojos se descubra al entrar en La Fenice. Pues…
वहऔरमैंएकहीहवामेंसांसलेने
(luzyabsenta)
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