davidul
Poeta asiduo al portal
Después del después,
nada.
No hay sitio ni para el silencio,
pues silencio dejo,
y con el tiempo,
seré olvido.
Mellada guadaña,
no arañes mi cuello,
desprendelo,
y desprendeme a mí,
de este aspero respirar.
No derrochare lágrima alguna,
no quedan,
consumidas por la vida,
¿donde esta, eso que algunos llaman alegría?
nada.
No hay sitio ni para el silencio,
pues silencio dejo,
y con el tiempo,
seré olvido.
Mellada guadaña,
no arañes mi cuello,
desprendelo,
y desprendeme a mí,
de este aspero respirar.
No derrochare lágrima alguna,
no quedan,
consumidas por la vida,
¿donde esta, eso que algunos llaman alegría?