Vicente Moreno
Poeta fiel al portal
Lectura Real
Por: Vicente salvador Moreno.
Vicente Moreno.
Vicente.
Rae el día el robo rojo
de la luz amanecida;
luminiscente, celeste, se calza
las altas cumbres de la tierra,
las altas copas, verdes, de los árboles.
En este amanecer
la redonda luna rifa,
¡Cual reina abdicada!
su blanco traje de fiesta
y ya desvestida trepa
a la última grada,
del cielo escondida.
Caen las frutas,
desde los últimos besos,
hasta el collar azul
de las tristes estrellas
que tan llenas de pena
no concluyen de llorar.
Se incendia el día,
con su llama celeste,
con su lengua de fuego,
con su voz poderosa.
Arde el silencio
por donde el día cae vestido.
Desde esa catarata refulgente
asomo yo, pero nadie acude
al ritual amarillo, del sol naciendo
en mi alegría de hombre.
Se hace un pájaro,
entre los dibujos del alba,
se enfrasca la ardiente figura del ave,
mientras se enlazan los nudos penitenciarios
a las cuerdas de las marionetas que somos.
de la luz amanecida;
luminiscente, celeste, se calza
las altas cumbres de la tierra,
las altas copas, verdes, de los árboles.
En este amanecer
la redonda luna rifa,
¡Cual reina abdicada!
su blanco traje de fiesta
y ya desvestida trepa
a la última grada,
del cielo escondida.
Caen las frutas,
desde los últimos besos,
hasta el collar azul
de las tristes estrellas
que tan llenas de pena
no concluyen de llorar.
Se incendia el día,
con su llama celeste,
con su lengua de fuego,
con su voz poderosa.
Arde el silencio
por donde el día cae vestido.
Desde esa catarata refulgente
asomo yo, pero nadie acude
al ritual amarillo, del sol naciendo
en mi alegría de hombre.
Se hace un pájaro,
entre los dibujos del alba,
se enfrasca la ardiente figura del ave,
mientras se enlazan los nudos penitenciarios
a las cuerdas de las marionetas que somos.
Vicente
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