Has pensado que no quiero olvidarte.
Y es lo cierto. Jamás me lo propongo.
Es mi arte adorarte y, en el fondo,
si te rondo supongo que no es tarde.
Don adivinatorio en desarrollo;
como un tonto llenando con mis líos
el silencio a las súplicas y ríos
de congojas que brotan de mis ojos.
Esta música es para tus oídos.
Si recibo luz verde y tú me inspiras
-sin retórica, quiero que me escribas-,
soñaré que me llegan tus suspiros,
gala y fiesta de todos mis sentidos;
que te tengo rendida entre mis brazos,
inconsciente de fechas y de plazos
y dejando escapar en tu sorpresa
notas indescifrables y sentencias,
que recorren con saña mi espinazo.
Y es lo cierto. Jamás me lo propongo.
Es mi arte adorarte y, en el fondo,
si te rondo supongo que no es tarde.
Don adivinatorio en desarrollo;
como un tonto llenando con mis líos
el silencio a las súplicas y ríos
de congojas que brotan de mis ojos.
Esta música es para tus oídos.
Si recibo luz verde y tú me inspiras
-sin retórica, quiero que me escribas-,
soñaré que me llegan tus suspiros,
gala y fiesta de todos mis sentidos;
que te tengo rendida entre mis brazos,
inconsciente de fechas y de plazos
y dejando escapar en tu sorpresa
notas indescifrables y sentencias,
que recorren con saña mi espinazo.