Alberto Amaris
Poeta que considera el portal su segunda casa
Revolviendo recuerdos
traspapelados en el olvido,
revisando las heridas de vida
causadas por el mal destino,
en mi mente tu nombre
hoy, nuevamente ha revivido
tú, mi primera dulce ilusión
ilusión de un amor querido.
Sentado en aquella plazuela
imagino mi cuerpo tendido
tus tres “D” tatuados en mi mano
aun permanecen allí, escondidos
como recuerdo de tu huella
como recuerdo de amores vividos.
Recuerdo el árbol de guayaba
donde esperaba tu silueta en la ventana
y el silbido que de mis pulmones saltaba
para que sonoro a tu oído llegara
¿aun estará allí, el árbol de guayaba?
donde un corazón con nuestros nombres
silenciosos ante la vista se asomaba
¿Hace cuantos años de eso fue?
pareciera haber ocurrido ayer
fueron veinte o tal vez veintiséis
Cada veintiocho de abril te recuerdo
cual si no hubiera pasado nada
y me pregunto solo para mi.
¿Habrá sido en tu vida feliz?
Espero realmente que haya sido así.
traspapelados en el olvido,
revisando las heridas de vida
causadas por el mal destino,
en mi mente tu nombre
hoy, nuevamente ha revivido
tú, mi primera dulce ilusión
ilusión de un amor querido.
Sentado en aquella plazuela
imagino mi cuerpo tendido
tus tres “D” tatuados en mi mano
aun permanecen allí, escondidos
como recuerdo de tu huella
como recuerdo de amores vividos.
Recuerdo el árbol de guayaba
donde esperaba tu silueta en la ventana
y el silbido que de mis pulmones saltaba
para que sonoro a tu oído llegara
¿aun estará allí, el árbol de guayaba?
donde un corazón con nuestros nombres
silenciosos ante la vista se asomaba
¿Hace cuantos años de eso fue?
pareciera haber ocurrido ayer
fueron veinte o tal vez veintiséis
Cada veintiocho de abril te recuerdo
cual si no hubiera pasado nada
y me pregunto solo para mi.
¿Habrá sido en tu vida feliz?
Espero realmente que haya sido así.
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