deyraidanvic
Poeta adicto al portal
Casi a ciegas camino
por los suburbios de la ciudad
y en mi paso siempre digo:
¡Buenos días, amigo!
No sé si son mis oídos
pero no escucho,
nadie me ha respondido.
Llego a mi trabajo
con un aire divertido
y a mis colegas les digo:
¡Buenos días compañeros!
¿Cómo han amanecido?
tampoco tuve respuesta
pudo ser que no me hubiesen oído.
Voy al supermercado
y compro unos víveres
al pagar la cuenta digo:
¡Gracias y hasta luego!
Fue como darle un insulto
a unos desconocidos
miles de ojos se posaron en mí;
como filosos cuchillos.
Sentí correr en mi cuerpo
un espasmódico escalofrió
al pensar que era invisible
y por eso no respondían.
Al llegar a mi casa tuve miedo
que mis hijos tampoco me vean,
ni me escuchen, pero me arme de valor y dije:
¡Buenas tardes, hijos!
¡Como la están pasando!
Ellos al unísono respondieron:
¡Bien mami y usted!
Alegre respondí: no muy bien;
por la odisea que me acaba de pasar.
Les conté con detalles todos los acontecimientos
que tuve durante el día,
los dos sueltan una carcajada diciendo:
¿Mama usted no sabía que la cuidad está llena de sapos?
Lo que pude responderles, ¿cómo es eso hijos?
Ellos explicaron que como los sapos
lo único que hacen es croar, no tienen valores;
y aquí eso se ha perdido, por eso las personas
son tan mal educadas donde quiera que estén,
sin importarles los modos de cortesía.
Los sapos solo se comunican con los sapos
si no rescatamos los valores
dentro de poco
el mundo se llenara de sapos humanos.
