Signo De Agua

Juan Oriental

Poeta que considera el portal su segunda casa
...


Yo sabía tu amor distante...
¡Pero nunca tanto! Asimismo,
al verte yéndote bajo la lluvia
con otro del brazo, comprobé,
que la lluvia se quedaba conmigo,
acariciándome.


Las luces espinosas de la plaza,
no dejaron de brillar, creo que
guiñándome, y la arboleda,
con repentino brío perruno,
me infundió valor, en sacudida
de gélido salpique, su ramaje.


Y mi refugio, -antes de los dos-
con ventosa voz, me recordó:
-“No te olvides amigo,
de nuestro desamparo fraternal”.
Y me volví; solapada mi navaja
en mi impermeable.


“Acuario: signo de agua sereno
y feroz, irónico y sincero;
casi bardo, me otorgaron, padres”,
pienso, mientras la mortecina,
pertinaz señal del bar amigo,
titilando cauta e inefable,


al mismo tiempo me sugiere
la complaciente compañía
de una botella de utópico consuelo.
Y ya con ella, me apresuro a llegar
para llenar la pálida premura afín,
de mi libreta vulnerable.


¡Y voy! Que arrecia la lluvia
y me empuja, curiosa de saber
a través de mi cristal insomne,
que urdirá mi pluma dolida esta vez.
¡Y voy, voy musa! Que ya, en parto
inasistido, tus versos casi nacen.


¡Y nada ni nadie los abortará!
Suplantarán tu falsía, "amor";
¡en entusiasta Melancolía triunfal!




©Juan Oriental
 
Última edición:
Me ha gustado como has despachado la situación en el último verso.
El lado positivo de la melancolía, como para escribir un bonito poema.

Un abrazo
 

...

Yo sabía tu amor, distante...
¡Pero nunca tanto! Sin embargo,
al verte yéndote bajo la lluvia
con otro del brazo, comprobé
que la lluvia se quedaba conmigo,
acariciándome.

Las espinosas luces de la plaza,
no dejaron de brillar, creo que
guiñándome, y la arboleda,
me infundió valor: con repentino
brío perruno, en sacudida
de gélido salpique, su ramaje.

Y mi refugio, (antes de los dos)
con ventosa voz me recordó:
“No te olvides amigo,
de nuestra entrañable soledad.”
Y me volví, solapada mi navaja
en mi impermeable.

“Acuario: signo de agua sereno
y feroz, irónico y sincero,
casi poeta, me otorgaron, padres”,
pienso, mientras la mortecina
señal pertinaz del bar amigo
titilando cauta e inefable,

al mismo tiempo me sugiere
la aurífera, fraterna compañía
de una botella de utópico consuelo.
Y ya con ella, me apresuro a llegar
para llenar la pálida premura afín,
de mi libreta vulnerable.

¡Y voy! Que arrecia la lluvia
y me empuja, curiosa de saber
a través de mi cristal insomne,
que surgirá de mi pluma dolida
esta vez. ¡Y voy, voy!, que
en agudo parto inasistido,
los versos casi nacen,

¡y nada ni nadie los abortará!
Suplantarán tu “amor”, amor,
¡en entusiasta, melancolía triunfal!


©Juan Oriental


..........que surgirá de mi pluma dolida
esta vez. ¡Y voy, voy!, que
en agudo parto inasistido,
los versos casi nacen,............

Nacieron y crecieron fuertes y bellos en un precioso poema, en una triste historia.
Un besazo.
 

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