Estás utilizando un navegador obsoleto. Puede que este u otros sitios no se muestren correctamente. Debes actualizarlo o utilizar un navegador alternativo.
::::¡Qué triste es no querer morir cuando más ganas tienes de vivir! Cuando apenas la vida te empieza a sonreír, y algunas puertas se empezaban abrir. Visualizando a lo lejos un futuro dichoso y feliz. ¡Qué triste es amar la vida y tener que dejarla ir! Porque cada segundo se aleja más y más de ti. Los enemigos han invadido tus entrañas, sin respeto y sin ninguna consideración, Una a una la han ido degustando como hambrientas pirañas. ¡Qué triste es morir lentamente sin poder defenderte, con las manos atadas peleando con la muerte! Y al final, cuando las fuerzas no te dan más, tener ante ella que humillarte. ¡Qué triste es no querer morir y ver como la luz de la vida lentamente achicándose va, sin que puedas despabilarla ni soplarla para avivarla! Las fuerzas te han abandonado, a pesar de que el espíritu te anima, y te dice: vamos tu puedes, sóplala, porque aún tu hora no ha llegado. ::::¡Qué triste es ver los tuyos con el rostro afligido tratando frente a ti de sonreír Asido a la esperanza, tragando lágrimas amargas para darte ánimo en espera de un divino milagro, porque la ciencia dijo: hasta aquí! ¿Pero, cómo es que todos olvidamos que la muerte siempre va a nuestro lado, que es nuestra fiel compañera desde el primer día en que a este mundo llegamos y que con ella cada día caminamos? Sólo que vivimos tan deprisa que de ella no nos acordamos. Olvidamos que la vida en este mundo es como un ave de paso. Como la linda y tierna flor del campo. Como la estrella fugaz que pasa como un relámpago. ¡Qué triste es tener que rendirse y decirle un adiós para siempre a los tuyos! Cuando las ganas de vivir te cubren con su manto; y los sueños de alcanzar tus tantas metas te animan a seguir caminando. ¡Pero qué lindo es tener arreglada tu vida con Dios y a los tuyos pedirles siempre perdón! Y así poder agarrar tu galardón y en el reino de Dios encontrar tu rincón. Así podemos irnos en paz sabiendo que nos espera un mundo mejor, donde se nos irá para siempre el llanto, el tanto sufrir y el mucho dolor, y de la muerte burlarnos porque jamás, jamás volverá a humillarnos. Pero si las fuerzas aún puedes fuertemente agarrar y la vida la puedes fuertemente abrazar. Si tu fe en el Autor de la vida puedes fijar, un tiempo más en la tierra te podrás quedar. Nada imposible hay para Él. Si Él quiere lo puede hacer, y decirte levántate y anda, que ya tus pecados perdoné, y cada una de tus dolencias ya sané. No hay cosas que le pidas que no te puedas dar. Si Él dice: llámame y te responderé; toca y te abriré, pide y todo te daré. No se turbe tu corazón sino ten fe. En la casa de mi Padre, para ti, ya una morada eterna preparé.