Jucatohi
Poeta fiel al portal
La injusticia, el abismo de las desigualdades sociales son cosas que me enojan y entristecen, sobre todo en lo que afectan a los niños. A los que sufren por causa de nuestra deshumanizada humanidad les dedico estas letras.
Pequeña flor silvestre,
el azar en forma de viento
te trajo sin tu consentimiento
hasta el lugar donde creces.
Entre suciedad y escombros,
arraigada en lo somero,
te esfuerzas hoy con esmero
en levantar tus hombros.
De la providencia esperando
el tibio sol y la lluvia
con los que cada día
tu alimento vas fabricando.
Hay, pequeña, otras flores
que el frio nunca sienten.
De las que están siempre pendientes,
a las que cuidan con amores.
Nunca les faltan cuidados
protegidas en invernaderos.
De sus jardineros con desvelos
son seres mimados.
Pero tienen tus mismas raíces,
la misma savia por sus tallos circula.
Pero lo hace sin tus amarguras,
nada les falta para ser felices.
Son como tú, pequeña cosa.
¡Y son tan diferentes!
Que a la naturaleza ofende
tan desigual trato, ¡hermosa!
Unas cuidadas en viveros
con más de lo que necesitan.
Tú, delicada cosita,
sobrevives en un vertedero.
Me entristezco y no lo entiendo,
porque las flores son todas iguales,
y ellas no son las culpables
de donde las dejó el viento.
Pequeña flor silvestre,
el azar en forma de viento
te trajo sin tu consentimiento
hasta el lugar donde creces.
Entre suciedad y escombros,
arraigada en lo somero,
te esfuerzas hoy con esmero
en levantar tus hombros.
De la providencia esperando
el tibio sol y la lluvia
con los que cada día
tu alimento vas fabricando.
Hay, pequeña, otras flores
que el frio nunca sienten.
De las que están siempre pendientes,
a las que cuidan con amores.
Nunca les faltan cuidados
protegidas en invernaderos.
De sus jardineros con desvelos
son seres mimados.
Pero tienen tus mismas raíces,
la misma savia por sus tallos circula.
Pero lo hace sin tus amarguras,
nada les falta para ser felices.
Son como tú, pequeña cosa.
¡Y son tan diferentes!
Que a la naturaleza ofende
tan desigual trato, ¡hermosa!
Unas cuidadas en viveros
con más de lo que necesitan.
Tú, delicada cosita,
sobrevives en un vertedero.
Me entristezco y no lo entiendo,
porque las flores son todas iguales,
y ellas no son las culpables
de donde las dejó el viento.