Jhon Nazareth
Poeta recién llegado
6
La sombra
Vi una sombra…
En la puerta de mi sepulcro pareciendo abrir la caverna
Y tenía figura de esfinge, de esas que solo la calle siembra.
Vi una sombra…
Que parecía reírse del telón
Al hacer llorar al teatro tan vergonzoso
Y brotar risas de los ojos, para acomodar mi piel en nervios.
Vi una sombra…
Caerse del cielo hasta el suelo
Como caen las cortinas del pasado
Redoblando como sotana sacerdotal, un cordón umbilical color sangre.
Vi una sombra…
Que esperaba mi cadáver caminante, voraz, sediento de dolor
Implorando verme morir,
la sombra gemía con su gesto: ¡diamantes!
Sombras luces,
Tan avergonzadas de su propio existir
Andando en putrefacción de idolatrías.
Sombras luces,
Robando el interés de mis cegueras,
Robando las vendas a pulso artificial.
Sombras luces,
Caminando en su gordura tan especial
Una visión nocturna a mi ceguera.
Vi una sombra…
Pararse en el luto de mi lodo
Y reírse burlonamente de todo
A lo lejos saber si era, yodo, lo que salía de mi lengua.
Vi una sombra…
Esperar al invierno en mi cruz,
A la puerta de mi madriguera porque la vi jalándose los cabellos
Y murmurar auxilios y consuelos.
Vi una sombra…
Querer matarse junto a mí,
Tan drogada de sulfuro de mí,
Vi otra sombra que se la llevaba hacia el círculo del triste fin.
Sombras luces,
Que escapan traidoras, de la verdad
Son las luces del mal pasado doblar, son las andanzas de un criminal.
Sombras luces,
Lloré en mi rendija clamando a Dios
Y no llegué a tomar su mano, escupí veneno, escupí valor.
Sombras luces,
Desde su desnudez tan podrida,
Vi la sombra caer sin piernas y arrastrar su culebra a la otra.
Sombras luces,
Se mordieron una a la otra
Y nació el vacío en medio, llorando otra sombra vio dormir el silencio en la calle.
La sombra
Vi una sombra…
En la puerta de mi sepulcro pareciendo abrir la caverna
Y tenía figura de esfinge, de esas que solo la calle siembra.
Vi una sombra…
Que parecía reírse del telón
Al hacer llorar al teatro tan vergonzoso
Y brotar risas de los ojos, para acomodar mi piel en nervios.
Vi una sombra…
Caerse del cielo hasta el suelo
Como caen las cortinas del pasado
Redoblando como sotana sacerdotal, un cordón umbilical color sangre.
Vi una sombra…
Que esperaba mi cadáver caminante, voraz, sediento de dolor
Implorando verme morir,
la sombra gemía con su gesto: ¡diamantes!
Sombras luces,
Tan avergonzadas de su propio existir
Andando en putrefacción de idolatrías.
Sombras luces,
Robando el interés de mis cegueras,
Robando las vendas a pulso artificial.
Sombras luces,
Caminando en su gordura tan especial
Una visión nocturna a mi ceguera.
Vi una sombra…
Pararse en el luto de mi lodo
Y reírse burlonamente de todo
A lo lejos saber si era, yodo, lo que salía de mi lengua.
Vi una sombra…
Esperar al invierno en mi cruz,
A la puerta de mi madriguera porque la vi jalándose los cabellos
Y murmurar auxilios y consuelos.
Vi una sombra…
Querer matarse junto a mí,
Tan drogada de sulfuro de mí,
Vi otra sombra que se la llevaba hacia el círculo del triste fin.
Sombras luces,
Que escapan traidoras, de la verdad
Son las luces del mal pasado doblar, son las andanzas de un criminal.
Sombras luces,
Lloré en mi rendija clamando a Dios
Y no llegué a tomar su mano, escupí veneno, escupí valor.
Sombras luces,
Desde su desnudez tan podrida,
Vi la sombra caer sin piernas y arrastrar su culebra a la otra.
Sombras luces,
Se mordieron una a la otra
Y nació el vacío en medio, llorando otra sombra vio dormir el silencio en la calle.
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