ARIEL TORRE Y MOLINO
Poeta que no puede vivir sin el portal
Y que importa la vida,
cuando sabes que la muerte tiene ganado el juego.
Me veo tonto al lado de un árbol
y no lo digo yo
sino que lo florecido.
El árbol me ve secarme,
el fruto me ve caer.
Desesperado creándome:
Lanzo una piedra a una jauría de perros,
y corren lejos
Lanzo una piedra a unas palomas
y vuelan lejos
Lanzo una piedra a un estanque con peces
y nadan lejos
Lanzo una piedra a mi reflejo
y se rompe
Lanzo una piedra a un grupo de personas
y el doble de piedras me regresan.
Mastico los dados buscando el sabor de la suerte.
Siembro mis dedos y espero una mano
Pero la muerte es sequia
y la vida esta sedienta.
Y las lágrimas me piden los ojos
para llevárselos con ellas.
¿Qué debo hacer entonces cuando la vida
me viola con preguntas que no quiero responderle?
cuando sabes que la muerte tiene ganado el juego.
Me veo tonto al lado de un árbol
y no lo digo yo
sino que lo florecido.
El árbol me ve secarme,
el fruto me ve caer.
Desesperado creándome:
Lanzo una piedra a una jauría de perros,
y corren lejos
Lanzo una piedra a unas palomas
y vuelan lejos
Lanzo una piedra a un estanque con peces
y nadan lejos
Lanzo una piedra a mi reflejo
y se rompe
Lanzo una piedra a un grupo de personas
y el doble de piedras me regresan.
Mastico los dados buscando el sabor de la suerte.
Siembro mis dedos y espero una mano
Pero la muerte es sequia
y la vida esta sedienta.
Y las lágrimas me piden los ojos
para llevárselos con ellas.
¿Qué debo hacer entonces cuando la vida
me viola con preguntas que no quiero responderle?