Jhon Nazareth
Poeta recién llegado
22
Espíritu de azufre
Escribo en paralelo a lo irreal
En mi nueva catarsis
Viviendo entierros de santos.
Escribo soledades tan impúdicas
Para el público del inframundo
Andando voy con bastón de vencimiento,
Caduco
Con límite solo para huesos
Y aun con esos, con permiso de un milagro
Creo hasta ser polvo.
Recitando mis lloros hirientes al viento sádico,
Entre carreteras tan secas
Que el aire es fuego en mis narices
Creo ser volcán
Y estoy en azufre
Raspando la lapida para salir corriendo
Rajando la garganta para dejar al aire vulcanio de la ciudad, mi aliento
Y saltar sobre un cuerpo sano y victorioso;
¡Sorpresa!
Solo hay cuerpos presos de perdición
¡Valentía y suerte!
Suelo ser parte de ello ¡perdición!
Y aun parece ser suerte.
Creo ser volcán y soy polvo
Y me quedo en azufre
Monumento en azufre.
Espíritu de azufre
Escribo en paralelo a lo irreal
En mi nueva catarsis
Viviendo entierros de santos.
Escribo soledades tan impúdicas
Para el público del inframundo
Andando voy con bastón de vencimiento,
Caduco
Con límite solo para huesos
Y aun con esos, con permiso de un milagro
Creo hasta ser polvo.
Recitando mis lloros hirientes al viento sádico,
Entre carreteras tan secas
Que el aire es fuego en mis narices
Creo ser volcán
Y estoy en azufre
Raspando la lapida para salir corriendo
Rajando la garganta para dejar al aire vulcanio de la ciudad, mi aliento
Y saltar sobre un cuerpo sano y victorioso;
¡Sorpresa!
Solo hay cuerpos presos de perdición
¡Valentía y suerte!
Suelo ser parte de ello ¡perdición!
Y aun parece ser suerte.
Creo ser volcán y soy polvo
Y me quedo en azufre
Monumento en azufre.