Déjame que me calle con el silencio tuyo
Aprendí a volar de manera imperfecta,
pero hice un itinerario que es de envidia
Te vi danzar alegre, inquieta y coqueta;
culpo a mi desidia por querer aterrizar.
Comprenderás lo asumido, no soy ángel,
la gravedad de mi densa vida tiene peso,
de sabiduría certera es tu azul anuncio
Es levedad tu encanto, en este presidio.
Sumido en caparazón de firme cristal,
asomado contemplo menguada la luna.
He visto pasar tu azúcar estela sideral,
nubes algodón son compañía e ilusión;
el trayecto es óptimo y muy despejado,
mi equilibrio débil ante el desamparo.
La renuncia es inminente, el suelo plano,
púrpura resistencia de grito en silencio.
Ramiro Deladanza
Nota: el título de mi poema es un verso del poema 15 de Pablo Neruda
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