prisionero inocente
Poeta que considera el portal su segunda casa
Cuatro y cuarenta y cuatro de la madrugada
es la hora cuando la soledad entró en mi cuarto.
No tenia forma, ni expresión,
era como los ángeles, que no se ven, pero
se le siente el golpe de las alas en la brisa.
Entró como por una puerta, por una canción
en la radio, acerca del amor de dos personas,
no de una,
y de la tercera persona, que era el fruto de este amor,
de una familia, que yo nunca tuve.
Las lagrimas se me caían tan rápido,
que ya no eran interrumpidas del vació
que normalmente existe entre una y la otra,
me sentía tan triste, que quería apagar
no solamente la radio, pero las estrellas también,
y dejar mi alma, como una vela, quemándose...
No se puede parar algo que fluye adentro de las venas,
mientras la sangre corre, dando ida y vueltas.
He pensado a parar mi corazón, y dejé de respirar,
pero mi corazón empezó latir mas fuerte.
He pensado en pensar a no pensar, pero la música
bailaba adentro de mi cabeza con todos los recuerdos.
En un final la canción se fue, y se llevo la soledad con ella.
Me dejo enamorado, nunca mas solo, aunque no sé de quien.
es la hora cuando la soledad entró en mi cuarto.
No tenia forma, ni expresión,
era como los ángeles, que no se ven, pero
se le siente el golpe de las alas en la brisa.
Entró como por una puerta, por una canción
en la radio, acerca del amor de dos personas,
no de una,
y de la tercera persona, que era el fruto de este amor,
de una familia, que yo nunca tuve.
Las lagrimas se me caían tan rápido,
que ya no eran interrumpidas del vació
que normalmente existe entre una y la otra,
me sentía tan triste, que quería apagar
no solamente la radio, pero las estrellas también,
y dejar mi alma, como una vela, quemándose...
No se puede parar algo que fluye adentro de las venas,
mientras la sangre corre, dando ida y vueltas.
He pensado a parar mi corazón, y dejé de respirar,
pero mi corazón empezó latir mas fuerte.
He pensado en pensar a no pensar, pero la música
bailaba adentro de mi cabeza con todos los recuerdos.
En un final la canción se fue, y se llevo la soledad con ella.
Me dejo enamorado, nunca mas solo, aunque no sé de quien.