Entre las hojas del otoño, que remueven en el viento los extractos de una primavera que ya es pasado, tu nombre en mi mente danza como una sombra que de mi no se separa.
Las huellas de tu piel a mi recuerdo pertenecen tanto como mi sangre a mis venas, como tus miradas a mi alma, como tu amor a mí.
Si supieras que el olor de tu piel está vivo en mi piel aún sin tocarte, sin tan sólo pudieras saber, que tu silencio es mi excusa perpetua de anhelarte.
Acércate lo más que puedas cuando debas, desea lo que puedas cuando kieras, hazlo como yo lo hago a cada segundo cuando tu rostro se desliza en mis pensamientos buscando alcanzar el objetivo exacto, conjugar tu voz a mi voz, hacernos sólo uno.
Las huellas de tu piel a mi recuerdo pertenecen tanto como mi sangre a mis venas, como tus miradas a mi alma, como tu amor a mí.
Si supieras que el olor de tu piel está vivo en mi piel aún sin tocarte, sin tan sólo pudieras saber, que tu silencio es mi excusa perpetua de anhelarte.
Acércate lo más que puedas cuando debas, desea lo que puedas cuando kieras, hazlo como yo lo hago a cada segundo cuando tu rostro se desliza en mis pensamientos buscando alcanzar el objetivo exacto, conjugar tu voz a mi voz, hacernos sólo uno.