Bet
Poeta adicto al portal
En la dársena del puerto está escondido
un secreto de dolores y lamentos
un vibrar de fervorosos juramentos
de recuerdos y nostalgias de un marino...
Oleajes de pesares se desbordan
por sus ojos de azul cielo ya sin brillo
como espejos de mareas y zozobras
de ansiedades, soledades y delirios...
El fué un hombre que jamás les perdonaba
a los vientos y huracanes la pelea
enfilaba la mesana de sus velas
y retaba a la tormenta que arreciaba...
Su horizonte siempre fué azul y amplio
el fulgor de las estrellas su camino,
persiguiendo entre las aguas su destino
y aspirando su salitre en solitario...
En el puerto ella siempre le esperaba
temerosa de no ver ya más su vela
ofreciéndole a su Virgen la candela
que amparase aquel regreso que añoraba
y llorosa muchas veces le rogaba
que del mar por ese amor se despidiera
que celoso entre sus brazos la amparara
!Que plegase y se olvidase de sus velas!
Le rogó como se ruega en los altares
le pidió que por sus ojos se adentrara
!suplicó que una vez más no la dejara
sumergida entre aflicciones y pesares...!
Mas sus ruegos fueron vanos, y un buen día
al volver de su aventura la buscó
aterrado y sin aliento, mas no halló
su ternura, su calor ni su alegría
Y las olas se rieron a su espalda
las gaviotas se alejaron de su vista
el salitre se cuajó como una arista
y clavose en lo profundo de su alma..
Pozos hondos de tristeza y de añoranza
los espejos de sus ojos ya no vieron
más mareas, más gaviotas ni más remos,
más timones, más delfines ni mesanas...
Se encerró como corsario prisionero
y ofrendó su sentimiento a la distancia...
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