Alberto Amaris
Poeta que considera el portal su segunda casa
En una noche callada de invierno
con la carencia de luna y estrellas
hacia el vuelo fugas de lo eterno
en vias y veredas repleta de huellas.
En un ambiente helado y medio externo
salieron al baile hermosas doncellas
vistiendo su traje, el suyo mas negro
danzan con ritmo de alguna centella.
Con el destello, su amigo fraterno
danzando con una, o todas plebeyas
con danzas y bailes de un ritmo alterno
como el vuelo vaivén de unas sisellas.
Llegando todos por fin al infierno
aves desnudas también las tordellas
arrulladas con voz de su yo interno
proclama, cantando al cielo querellas.
No importaba si yo no era moderno
en mi vida dejaron, lindas huellas
mujeres divinas, cada una de ellas
en frias noches calladas de invierno
con la carencia de luna y estrellas
hacia el vuelo fugas de lo eterno
en vias y veredas repleta de huellas.
En un ambiente helado y medio externo
salieron al baile hermosas doncellas
vistiendo su traje, el suyo mas negro
danzan con ritmo de alguna centella.
Con el destello, su amigo fraterno
danzando con una, o todas plebeyas
con danzas y bailes de un ritmo alterno
como el vuelo vaivén de unas sisellas.
Llegando todos por fin al infierno
aves desnudas también las tordellas
arrulladas con voz de su yo interno
proclama, cantando al cielo querellas.
No importaba si yo no era moderno
en mi vida dejaron, lindas huellas
mujeres divinas, cada una de ellas
en frias noches calladas de invierno
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