Aria
Poeta fiel al portal
Una mañana cualquiera,
de otoño,
(tal vez de primavera),
con el pan en la mesa,
el dulce vino en las copas,
así,
serenamente,
mirándonos de frente,
se nos murió el amor.
Lo enterramos plácidamente;
(que fácil fue decir adiós...)
con la sonrisa en los labios
y alguna lágrima vagando
en los rincones mas ocultos
del alma,
del corazón.
Nos liberamos mutuamente,
se nos murió el amor.
No eran de verdad tus besos,
ni de verdad eran los míos...
tan solo fueron desvarios,
fuegos fastos del estío.
Culpable la luna menguante
por habernos conocido!
La luna callada,
traviesa
y sus ensoñamientos lascivos;
los luceros amantes
que destellan quimeras
cuando te sientes solo,
solo,
solo y perdido.
Quedó una catarsis larga
y las cenizas de una historia de pasión;
alguna lágrima callada,
muda,
ahogada,
que subió y bajó mareas
en los laberintos del corazón.
Tal vez...
una mañana cualquiera,
sera en otoño,
tal vez en primavera,
nos encontraremos en otra dimensión.
Porque en esta vida
nuestro fugaz encuentro...
No fue amor.
de otoño,
(tal vez de primavera),
con el pan en la mesa,
el dulce vino en las copas,
así,
serenamente,
mirándonos de frente,
se nos murió el amor.
Lo enterramos plácidamente;
(que fácil fue decir adiós...)
con la sonrisa en los labios
y alguna lágrima vagando
en los rincones mas ocultos
del alma,
del corazón.
Nos liberamos mutuamente,
se nos murió el amor.
No eran de verdad tus besos,
ni de verdad eran los míos...
tan solo fueron desvarios,
fuegos fastos del estío.
Culpable la luna menguante
por habernos conocido!
La luna callada,
traviesa
y sus ensoñamientos lascivos;
los luceros amantes
que destellan quimeras
cuando te sientes solo,
solo,
solo y perdido.
Quedó una catarsis larga
y las cenizas de una historia de pasión;
alguna lágrima callada,
muda,
ahogada,
que subió y bajó mareas
en los laberintos del corazón.
Tal vez...
una mañana cualquiera,
sera en otoño,
tal vez en primavera,
nos encontraremos en otra dimensión.
Porque en esta vida
nuestro fugaz encuentro...
No fue amor.