Rosario de Cuenca Esteban
Verso Suelto
Miran las palomas de nieve
a la ciudad que se esconde,
son sortilegios escarchados
de la ventura que se pierde.
Es la hermosa hendidura
de sus vuelos en la tarde,
se las mecen los minutos
en arrullo y cantares.
Canta el campanario
vestido de cigüeñas,
suaves grises perlados
que en el cielo aparecen.
No se queja la pizarra
de los techos salpicados,
de delicias... De imágenes
que el horizonte trae.
Rosario de Cuenca Esteban
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