Felipe Antonio Santorelli
Poeta que considera el portal su segunda casa
Reyerta que descubre su falacia
resquebraja su adustez sin más palabras
que el silencio de la escolta de la muerte.
Sanguinario es el momento sideral
que se escabulle desertando de relojes
y...¡qué pena por segundos altibajos!
y...¡qué tristes los minutos cabizbajos!
y las horas encubiertas por vergüenzas
danzan cierzos entre vientos abisales.
Las rencillas vagabundas ya no duermen
ni se quejan ni se esconden ni reclaman
solo atacan con sus garras y colmillos
como fieras devorando sus bocados.
Y el aplomo que es de plomo y pesa mucho
es muy lento y nunca alcanza nuestra huida
el muy tonto es hijo de una malquerida
resquebraja su adustez sin más palabras
que el silencio de la escolta de la muerte.
Sanguinario es el momento sideral
que se escabulle desertando de relojes
y...¡qué pena por segundos altibajos!
y...¡qué tristes los minutos cabizbajos!
y las horas encubiertas por vergüenzas
danzan cierzos entre vientos abisales.
Las rencillas vagabundas ya no duermen
ni se quejan ni se esconden ni reclaman
solo atacan con sus garras y colmillos
como fieras devorando sus bocados.
Y el aplomo que es de plomo y pesa mucho
es muy lento y nunca alcanza nuestra huida
el muy tonto es hijo de una malquerida