ARIEL TORRE Y MOLINO
Poeta que no puede vivir sin el portal
Dos cuerpos,
hombre y mujer,
desligados del tiempo y sus condiciones
desnudos del átomo y la biología,
viajan por el valle del otro lado de la humanidad.
No hay palabra para la atmosfera que los contiene,
la luz geométrica y los espejos internos;
con la experiencia de mil ríos haber cruzado
ya son la misma agua que fluye desde la cima,
buscando el océano
la galaxia
con sus infinitos diamantes orbitando;
el viaje al conocimiento puro.
La luz misma atravesándose,
fecunda colores,
en actos de amor y penetración.
Mas adentro de la nada y su composición,
dos cuerpos explorándose,
lejos, en el viaje,
que los devolvió a donde comienza.
hombre y mujer,
desligados del tiempo y sus condiciones
desnudos del átomo y la biología,
viajan por el valle del otro lado de la humanidad.
No hay palabra para la atmosfera que los contiene,
la luz geométrica y los espejos internos;
con la experiencia de mil ríos haber cruzado
ya son la misma agua que fluye desde la cima,
buscando el océano
la galaxia
con sus infinitos diamantes orbitando;
el viaje al conocimiento puro.
La luz misma atravesándose,
fecunda colores,
en actos de amor y penetración.
Mas adentro de la nada y su composición,
dos cuerpos explorándose,
lejos, en el viaje,
que los devolvió a donde comienza.