Angel Virgilio
Poeta que considera el portal su segunda casa
La mujer yemeni se niega a ocultar
su rostro bajo el sol.
¿Se puede hacer de la protesta un crimen?
¡Mira Saleh el poder de la mujer,
iremos a casa cuando te caigas!
Las calles de Salaa son de Raiofa.
Los fueros de libertad paren consignas
en acomodo a la bandera redentora.
El siglo sopló conciencia en efecto dominó.
Túnez, el Cairo, Libia y otras más
se repiten consecuentes.
¿Se puede hacer de la protesta un crimen?
No valen quinientas mil libras Egipcias
Las calles del mundo árabe no son calles
del consejo militar,
ni de Gadhafi y otros tiranos del mal.
Las calles de Salaa son de Raiofa.
su rostro bajo el sol.
¿Se puede hacer de la protesta un crimen?
¡Mira Saleh el poder de la mujer,
iremos a casa cuando te caigas!
Las calles de Salaa son de Raiofa.
Los fueros de libertad paren consignas
en acomodo a la bandera redentora.
El siglo sopló conciencia en efecto dominó.
Túnez, el Cairo, Libia y otras más
se repiten consecuentes.
¿Se puede hacer de la protesta un crimen?
No valen quinientas mil libras Egipcias
Las calles del mundo árabe no son calles
del consejo militar,
ni de Gadhafi y otros tiranos del mal.
Las calles de Salaa son de Raiofa.