ARIEL TORRE Y MOLINO
Poeta que no puede vivir sin el portal
Caímos como dos guitarras sin música
encima de tu cama
después de:
Comernos,
derretirnos encima del otro,
interpretarnos y
reducir el día a solo sexo y amor.
Aun están marcadas tus rodillas
en el colchón de esponja;
los puntos suspensivos miran el reloj
justificando lo que seguirá
¿Más?
Aun están marcadas mis manos
en tu espalda cruda
¿Más?
como saldando cuentas pendientes.
La ampolleta alógena colgada en el techo
sabe demasiado, más que nosotros;
el velador, la botella y el envase del condón
Mis paranoias te hacen reír;
como tu pensamiento espontáneo
mientras rascas mi barba,
me hace besarte sin pensarlo.
Después "de",
ninguna pregunta,
somos amigos,
me creo poeta y tu bailarina;
terminamos la botella,
te abrocho el sostén,
y me robas el ultimo cigarro.
Después "de",
somos dos guitarras
interpretándose.
encima de tu cama
después de:
Comernos,
derretirnos encima del otro,
interpretarnos y
reducir el día a solo sexo y amor.
Aun están marcadas tus rodillas
en el colchón de esponja;
los puntos suspensivos miran el reloj
justificando lo que seguirá
¿Más?
Aun están marcadas mis manos
en tu espalda cruda
¿Más?
como saldando cuentas pendientes.
La ampolleta alógena colgada en el techo
sabe demasiado, más que nosotros;
el velador, la botella y el envase del condón
Mis paranoias te hacen reír;
como tu pensamiento espontáneo
mientras rascas mi barba,
me hace besarte sin pensarlo.
Después "de",
ninguna pregunta,
somos amigos,
me creo poeta y tu bailarina;
terminamos la botella,
te abrocho el sostén,
y me robas el ultimo cigarro.
Después "de",
somos dos guitarras
interpretándose.
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