Ni olivos ni cipreses, ni la brisa o las florecillas, ninguno sabrá de vuestros quereres, tan solo el corazón que fué el sembrador bajo los árboles del amor de tan delicadas flores...
Un bonito poema, que para mí refleja mirar a un bonito ayer. Quizás añoranza, pero muy bella, eso si un placer de leer.
Te dejo estrellas a tan grácil poesía y esta mi paz que es la luz del alma mía...
Vidal