Darío Nervo
Poeta que considera el portal su segunda casa
Ven a bailar con migo
en la última canción de nuestro amor ,
que tengo preparadas
las lágrimas hirientes de mi cielo ;
siento caer la lluvia
que resbala mi piel desde tus ojos
y moja el alma mía
con todo el sufrimiento inevitable ,
y surge de la nada
el ritmo de mi llanto por la calles
húmedas del recuerdo
pálido de mi mente marchitada,
que llora en el silencio
ruidoso del dolor tan tenso y frío .
Dormiré temeroso
de la traición nocturna de tu ausencia
que enarbola sonidos
henchidos de quebranto y agonía;
las alas de mi pluma
penetran con su aroma la tristeza
y busca entre los versos
el remedio a esta muerte tan violenta,
en un vacío gesto
que devuelve completo tu mirada,
entre el fuego infernal
que abriga mi consciencia peregrina .
Escribiré tu nombre
sobre la nieve fría de tus besos
haciendo que tú frío
se esconda entre la sombra de mi voz
mientras solo me muero
de mi silencio gris del desamor
en la última canción de nuestro amor ,
que tengo preparadas
las lágrimas hirientes de mi cielo ;
siento caer la lluvia
que resbala mi piel desde tus ojos
y moja el alma mía
con todo el sufrimiento inevitable ,
y surge de la nada
el ritmo de mi llanto por la calles
húmedas del recuerdo
pálido de mi mente marchitada,
que llora en el silencio
ruidoso del dolor tan tenso y frío .
Dormiré temeroso
de la traición nocturna de tu ausencia
que enarbola sonidos
henchidos de quebranto y agonía;
las alas de mi pluma
penetran con su aroma la tristeza
y busca entre los versos
el remedio a esta muerte tan violenta,
en un vacío gesto
que devuelve completo tu mirada,
entre el fuego infernal
que abriga mi consciencia peregrina .
Escribiré tu nombre
sobre la nieve fría de tus besos
haciendo que tú frío
se esconda entre la sombra de mi voz
mientras solo me muero
de mi silencio gris del desamor