MONA lISA
Poeta adicto al portal
Todo el mundo sabia que era una mujer bala, todo el mundo bajo aquella carpa, sin embargo nadie había podido verle el rostro ya que ella tenia buen cuidado de que así fuera cuando antes de salir a ejecutar su número, se ajustaba, con total precisión, el casco de seguridad sobre su cabeza.
Andaba corriendo todo el día de un trabajo a otro y el ultimo siempre lo realizaba cuando anochecía, unas horas antes de llegar a su casa- el momento mas entrañable de cada jornada-
Sonreía al introducir el llavin en la cerradura, tras la puerta se escuchaban
las risas infantiles y el motor de una silla de ruedas.
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