Hector Alberto Villarruel
Poeta que considera el portal su segunda casa
UN HIJO, MADRE...
Tu hijo es sol de esperanza
y un canto de eternidad.
Ama a tu hijo con toda
la fuerza de la bondad.
Tu hijo es flor de inocencia
que sólo vive de amor.
Ama a tu hijo y defiéndelo
da la hiel del sinsabor.
Tu hijo, madre es un soplo
de angélica ensoñación.
No le apagues con tus penas
la llama de la ilusión.
Tu hijo es música suave
de una canción venturosa.
Con tus besos santifica
su alma limpia y candorosa.
Tu hijo, madre, es un giro
librado a la venturanza.
Sálvalo de su amargura
y aliéntalo en su esperanza.
Haz de su arcilla maleable
una creación ideal.
Ponle soplo de nobleza
y altitud espiritual.
Y cuando sea ese hombre,
saborearás tu contento.
Te pagará con cariño
tu estoicismo y tu tormento.
Tu hijo, madre, es estrella
que del cielo descendió.
Que esa estrella beatifique
la gloria que Dios te dió.
Tu hijo, madre en definitiva
es un milagro de Dios
y el jamás abandona a un hijo suyo
porque no te olvides que el lo sabe todo.
Con toda la fuerza de tu corazón, querida amiga lucha, yo siento cosas, que quise trasmirirte, aunque tu ya todo lo sabes, porque eres su madre y yo solo soy un pedacito de barro, que quiso estar con tu hijo y contigo amiga mía.
Hector Alberto Villaruel.
Tu hijo es sol de esperanza
y un canto de eternidad.
Ama a tu hijo con toda
la fuerza de la bondad.
Tu hijo es flor de inocencia
que sólo vive de amor.
Ama a tu hijo y defiéndelo
da la hiel del sinsabor.
Tu hijo, madre es un soplo
de angélica ensoñación.
No le apagues con tus penas
la llama de la ilusión.
Tu hijo es música suave
de una canción venturosa.
Con tus besos santifica
su alma limpia y candorosa.
Tu hijo, madre, es un giro
librado a la venturanza.
Sálvalo de su amargura
y aliéntalo en su esperanza.
Haz de su arcilla maleable
una creación ideal.
Ponle soplo de nobleza
y altitud espiritual.
Y cuando sea ese hombre,
saborearás tu contento.
Te pagará con cariño
tu estoicismo y tu tormento.
Tu hijo, madre, es estrella
que del cielo descendió.
Que esa estrella beatifique
la gloria que Dios te dió.
Tu hijo, madre en definitiva
es un milagro de Dios
y el jamás abandona a un hijo suyo
porque no te olvides que el lo sabe todo.
Con toda la fuerza de tu corazón, querida amiga lucha, yo siento cosas, que quise trasmirirte, aunque tu ya todo lo sabes, porque eres su madre y yo solo soy un pedacito de barro, que quiso estar con tu hijo y contigo amiga mía.
Hector Alberto Villaruel.
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