Leonardo Velecela
Poeta que considera el portal su segunda casa
Es el ocaso de mi esperanza,
en los jardines de los rosales negros,
donde existes ausente de mis proyectos
interrumpidos.
Es el comienzo del fin eterno,
lagrimas saladas, en mi paladar fino.
Hoy es el día en el que no quiero vivir,
tan solo correr y perderme en el tiempo,
huir de mi mismo para siempre.
Es como la brisa muerta, en mis tardes de siempre
cuando tu no estas.
Y otra flor germina tibia en mi campo,
de plantas infructíferas, que no quiero
pero esta.
Hoy es el día, en el que muero entre sabanas
de hotel, donde muchos amantes sudaron,
y muchas lágrimas corrieron en gemidos
de placer y tristes.
En este día no soy yo
solo es un fantasma con mi nombre,
con mi rostro, viviendo por mí,
en el silencio de una soledad eterna,
donde tu no estas, tan solo tus lagrimas
que nacen en mis ojos,
y mueren en las risa de un deseo falso.
Leonardo V.
en los jardines de los rosales negros,
donde existes ausente de mis proyectos
interrumpidos.
Es el comienzo del fin eterno,
lagrimas saladas, en mi paladar fino.
Hoy es el día en el que no quiero vivir,
tan solo correr y perderme en el tiempo,
huir de mi mismo para siempre.
Es como la brisa muerta, en mis tardes de siempre
cuando tu no estas.
Y otra flor germina tibia en mi campo,
de plantas infructíferas, que no quiero
pero esta.
Hoy es el día, en el que muero entre sabanas
de hotel, donde muchos amantes sudaron,
y muchas lágrimas corrieron en gemidos
de placer y tristes.
En este día no soy yo
solo es un fantasma con mi nombre,
con mi rostro, viviendo por mí,
en el silencio de una soledad eterna,
donde tu no estas, tan solo tus lagrimas
que nacen en mis ojos,
y mueren en las risa de un deseo falso.
Leonardo V.
[MUSICA]http://www1.tip.nl/~t249768/repampeano.mid[/MUSICA]